El objetivo es definir con precisión el problema, entender el entorno en el que opera la empresa, identificar a los usuarios clave y determinar qué se requiere realmente para desarrollar una solución sólida, escalable y alineada a los resultados esperados.
Una investigación adecuada elimina suposiciones, reduce riesgos y garantiza que cada decisión posterior —de diseño, desarrollo o estrategia— esté respaldada por información confiable y relevante.